SOCIALISMO EUROPEO

Una alternativa auténticamente socialista, amante de la tradición europea y de sus valores y principios espirituales.

Friday, March 16, 2007

La obra de Auxilio “Madre y Niño”


La familia, célula la más importante de la comunidad del pueblo en la ideología nacionalsocialista, es el centro y punto de partida de todas las obras de la NSV. En el verano de 1934 se creó la organización “Madre y Niño” como la expresión más evidente de la política demográfica, de educación y de fomento de la higiene. Sus funciones son las siguientes:



1.º Contribuir a la eliminación de las necesidades económicas que influyen desfavorablemente en la vitalidad y en la salud de las familias sanas. Aquí se comprenden también el socorro económico, el de colocación de obreros y el de subsidios para la vivienda.
2.º el fomento de la higiene de la madre y del niño para asegurar la existencia del pueblo. En esto se comprenden las disposiciones relativas al cuidado de las embarazadas y parturientas, las curas de reposo para las madres y niños.
3.º La protección de los niños de edad pre-escolar para cuidar de su higiene y desarrollo físico. Esta cuestión está resuelta tanto en la ciudad como en el campo por los jardines infantiles, sobre todo durante la cosecha y en las comarcas fronterizas.



Para la realización práctica de la obra, cada grupo local de la NSV ha organizado un consultorio “Madre y Niño” dirigido por una mujer. Este consultorio recibe las solicitudes de las madres, las estudia y asesora a estas incluso en cuestiones de carácter psíquico. El número de estos consultorios es de unos 26.000; en ellos trabajan juntas las enfermeras municipales, directoras de hogar, niñeras, asistentas sociales. A más de 227.000 asciende el número de las personas de ambos sexos empleadas en esta obra, de las cuales más de 100.000 son voluntarias.
Los medios económicos de la obra “Madre y niño” provienen en primer lugar de las cuotas de los asociados de la NSV. Además, el Führer ha cuidado de que la obre “Madre y Niño” disponga, para poder cumplir su enorme labor, de más medios provenientes del “Auxilio de Invierno”.



De los datos obtenidos en la sección de estadística de resta obra se deduce que hay más de 160 colonias infantiles y 308 hogares de reposo para las madres. El número de niños enviados a las colonias y al campo en al año de 1937 ascendió a 480.000; desde el advenimiento del régimen nacionalsocialista, este número llega a un total de 1.800.000. En los hogares para el reposo de las madres fueron alojadas, en el año de 1937, 71.000 madres y unos 8.000 lactantes y de corta edad; en total de madres y niños se eleva a 246.000 desde la fundación de la obra. En el verano de 1937, la NSV tenía 4.139 colonias y jardines infantiles durante la cosecha; en ellos fueron atendidos mensualmente, por término medio, unos 103.000 niños. A los consultorios y dispensarios recurrieron hasta el momento actual unas 2.700.000 mujeres.


(Texto extraído de la obra de Cesare Santoro El nacionalsocialismo)

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Wednesday, September 20, 2006

ASISTENCIA A LOS ANCIANOS Y DÉBILES EN LA ALEMANIA NACIONALSOCIALISTA
Por Gustav Hägermann


EL PROBLEMA DE LA VEJEZ EN ALEMANIA

Cuando el Nacionalsocialismo llegó al Poder en Alemania en el año 1933, se encontró con dos problemas capitales de mucha gravedad, que afectaban directamente a las posibilidades vitales del pueblo. El primero era el de la estructura de la población con relación a la edad de los individuos que la componían; el segundo era el de una ruina económica sin precedentes, cuyas manifestaciones más visibles eran la desvalorización del capital ahorrado y un ejército inmenso de parados. La ruina económica fue, sin duda alguna, la consecuencia del Dictado de Versalles y de los pagos al enemigo por reparaciones, calculados a base de cifras astronómicas. La estructura de edades del pueblo alemán empezó a llamar la atención de los políticos demográficos ya antes de la Guerra Mundial, perro también ella experimentó en medida inesperada la perniciosa influencia de la pérdida de sangre causada por la guerra y de la desesperación de la postguerra. En el año 1910 la cifra de ciudadanos de 65 años para arriba importaba el 4,39 % de la población total, mientras que en el año 1934 esta cifra se había elevado a 7,3 % y seguirá aumentando aún en los próximos decenios, a pesar de toda la política demográfica del Nacionalsocialismo, debido al reducido número de nacimientos durante los años de la guerra y postguerra.
Ambos hechos, la estructura de edades y la miseria económica que tiene que repercutir siempre mucho mas hondamente sobre los ancianos y los débiles, incapaces ya de trabajar, motivaron que el problema del seguro de vejez adquiriera cada día mayor importancia en la Alemania de postguerra. La necesidad de un arreglo general se hacía más urgente cada año.
Muchas generaciones habían proyectado ya posibilidades para la solución del problema, pues el anhelo de una vejez asegurada está arraigado profundamente en el alma de todo el pueblo. Ya en la Edad Media se hicieron los primeros tanteos para su realización, tanteos que fueron a la vez las primeras formas de la previsión social. Las asociaciones religiosas fundaron hospitales para ancianos y casas de inválidos, y los gremios crearon instituciones análogas para sus artesanos ancianos; los reyes prusianos construyeron casas de inválidos para sus veteranos, y las ciudades, hospitales para sus ciudadanos inválidos. El que recorre hoy Alemania, encuentra estos primeros testigos de labor social todavía en las ciudades hanseáticas, orgullosas de su comunidad ciudadana, como en Luebeck el célebre edificio medieval del Hospital del Espíritu Santo, por cuyo gótico portal ha pasado cual perennal torrente la interminable legión de los ciudadanos viejos e inválidos durante muchos siglos, hasta el día de hoy.
Mas todos éstos eran solo recursos nacidos de la necesidad perentoria y de la conciencia humana en sus múltiples manifestaciones. El anhelo de millones quedó también sin cumplir cuando el segundo Imperio, por sentimientos puramente alemanes, creó su ejemplar seguro social para obreros y mas adelante igualmente para empleados. Hasta que un día, después de la Guerra Mundial, en los tiempos de mayor miseria y desesperación, se inscribió modestamente, sin que se advirtiera apenas al principio, en el programa de un partido, la frase: Queremos un desarrollo importante para la previsión social para la vejez en provecho de todo el pueblo. Esta frase estaba destinada a hacer historia, pues llegó a ser el punto 15 del programa del Partido Obrero Alemán Nacionalsocialista y ha llegado a ser, hace ya tiempo, programa del Estado. Las medidas tomadas entretanto para su realización, han hecho de la nueva Alemania el primer país del mundo que no se ha conformado con la parte teórica, sino que ha llevado a la práctica resueltamente la previsión social para la vejez.

APARICIÓN DE UNA NUEVA IDEOLOGIA

En la hora del nacimiento del nuevo Reich, no pudo llegarse todavía a una solución total, pero sí se impuso la voluntad de buscarla con todas las fuerzas. La necesidad clamaba al cielo y exigía una ayuda pronta para los mas necesitados. De este imperativo y esta voluntad nació el primer impulso del nuevo socialismo alemán, considerado por el mundo como un milagro.
La conciencia social del Partido, apoyada por todo el pueblo regenerado moralmente en la voluntad de imponerse, se levantó y tomó forma palpable en la Previsión Nacionalsocialista. Como salido de la tierra hizo su aparición todo un ejército de auxiliares de ambos sexos -solo en Berlín 60.000, en el Reich muchos centenares de millares- que con mano firme empezaron a hacer frente a las primeras necesidades del invierno próximo y sin largas preparaciones legislativas llevó a la realización la primera Obra de Auxilio de Invierno, que entretanto ha llegado a ser un concepto firme del socialismo alemán. En este primer invierno de 1933/34 pudieron ser socorridos ya por donativos voluntarios de todo el pueblo 16,5 millones de necesitados, parados, pequeños rentistas y personas ancianas y débiles. Se ha calculado que toda la flota alemana habría bastado precisamente para cargar la cantidad de artículos que se distribuyeron en forma de alimentos y combustibles.
Todo el que prestaba atención a lo que sucedía en la nueva Alemania, advertía con simpatía o antipatía el hálito de una nueva ideología. Los alemanes ancianos y débiles fueron socorridos todos por el primer Auxilio de Invierno, porque la Previsión Nacionalsocialista había registrado ya en sus listas los nombres de todos los necesitados, y los que trabajaron entonces recuerdan que los ancianos y los débiles fueron los primeros y más socorridos. En los años siguientes aumentaron cada vez mas las dádivas y con ellas los resultados. Una serie numérica casi fantástica acude a la memoria: primero 350 millones de marcos, tres años después ya 408 millones, en el primer invierno del Gran Reich Alemán 533 millones, que fueron distribuidos entre 7,9 millones de necesitados, pues los otros habían conseguido consolidar entretanto su existencia. Los alimentos distribuidos tuvieron un valor de 107 millones de marcos, los combustibles 35 millones y la ropa 77 millones.
Se preguntará que quienes fueron los beneficiarios de estos donativos. La estadística del Auxilio de Invierno informa detalladamente sobre la distribución de los donativos por grupos de edades, comprobándose que no menos del 17,9 % de los asistidos tenían 65 y más años de edad. La participación de estos ancianos a la asistencia fue exactamente igual a la de los niños de 6 a 14 años y mucho mayor que la de los niños de menos de 6 años, que fue solo de 13,4 % de todos los asistidos.
Estas cifras hablan un lenguaje elocuente. No solamente refutan la opinión, muy difundida en el Extranjero, de que el Nacionalsocialismo solo hace algo por la gente joven, sino que, además, tienen una fuerza demostrativa positiva muy evidente. Demuestran que la preocupación por los niños y las madres, que por ley natural constituye el punto capital del pensar, sentir y obrar de un pueblo sano y con fe en el porvenir, solamente será fecunda asegurando también la vejez a esta juventud a su paso a la gran legión de inválidos y veteranos. La comunidad social alemana solo será entendida como es debido mirándola desde el punto de vista de la eterna serie de antepasados, que no tiene principio ni fin.

LA PREVISION NACIONALSOCIALISTA A LA CABEZA

Al fin y al cabo, el valor de una obra social no se puede medir por la buena organización ni por el gran número, sino por su contenido humano, por el valor de las personas que intervienen en ella como sujetos y objetos.
Este valor se manifiesta, como el de todo soldado, solamente en el frente. El frente de la labor social en la Alemania nacionalsocialista lo forma el Grupo Local de la Previsión Nacionalsocialista. Pongamos por ejemplo el Noreste de Berlín, uno de los distritos más poblados del Reich. En él viven 20.000 personas, generalmente familias obreras, entre ellas comerciantes, ancianos jubilados, muchas personas que necesitan constantemente consejo y socorro. El Grupo Local de la Previsión Nacionalsocialista se encarga en el verano de la obra de auxilios Madre e hijo y en el invierno del Auxilio de Invierno. En el verano de guerra de 1940 ha asistido también a los ancianos socorridos de ordinario por el Auxilio de Invierno.
Los encargados del servicio, que tienen a su cargo algunas manzanas de casas, lo atienden todos los días, laborables y festivos, con inclusión de los domingos, después de cumplir con sus ocupaciones profesionales; no piden por ello remuneración alguna, su misión es honorífica y voluntaria. Estos funcionarios del Partido son los únicos que conocen a los vecinos de sus manzanas y los que pueden decidir quién está necesitado y quién es digno de auxilio, ya que en la Beneficencia libre de todos los países es la dignidad la condición para el auxilio social. Hacen sus indagaciones y mandan la solicitud para que sea ayudada la señora de Pérez o de González. La una no puede ya trabajar y su pequeña renta social no le basta. La otra necesita con urgencia algo de ropa. La de mas allá quiere carbón. Después que las solicitudes han llegado a la casa del Grupo Local y se han cumplido las formalidades, empieza la entrega de los donativos. Los beneficiarios son informados y pueden recibir lo que les corresponde. Si una mujer no puede andar, va a su casa el encargado de la manzana. También él le lleva el carbón. O va en su lugar una de las muchas asistentas de la Liga Nacionalsocialista de Mujeres, que se han puesto también voluntariamente a disposición. Durante la guerra se entregan bonos, que son aceptados por todas las tiendas, en lugar del suministro directo de provisiones de boca y ropa.
Una misión especial es la Distribución Nacionalsocialista de Comida. En casi toda gran ciudad de Alemania, la cocina central de la demarcación suministra a los Grupos Locales diariamente comidas calientes que se distribuyen entre los rentistas viejos y necesitados. Los unos toman la comida en el comedor mismo del grupo; los otros prefieren comerla en casa. Las encargadas trabajan sin descanso, distribuyen la comida, lavan la vajilla y cuidan de la limpieza. Durante este trabajo se ofrecen muchas ocasiones de prestar algunos favores a los ancianos en parte desvalidos. El uno quisiera mas sal, al otro le gusta una cosa mas dulce, y las mujeres de la Previsión cumplen gustosas estos pequeños deseos particulares de cada cual. Un anciano siente mucho frío en las manos en el invierno y quisiera unos guantes de lana. También este deseo puede ser cumplido. Las mujeres encargadas del auxilio hacen los guantes de punto voluntariamente, honoríficamente y como la cosa más natural del mundo.
De muchas piedras de mosaico se compone la labor de un Grupo Local de la Previsión Nacionalsocialista. Los núcleos políticos, la Liga Nacionalsocialista de Mujeres y el Frente Alemán del Trabajo, colaboran con todo espíritu de compañerismo a la misma obra. Ahí está el Auxilio del Vecindario, una fecunda idea de las mujeres, que interviene siempre que se necesita el auxilio inmediato de la mujer. La Liga Nacionalsocialista de Mujeres puede poner a disposición de esta organización 2 millones de mujeres, pues tantas se han presentado voluntariamente.
Algunos ejemplos de la práctica: En la demarcación de un grupo local enferma una anciana. El encargado de la manzana da parte de ello y la Previsión Nacionalsocialista pide una ayuda doméstica; ésta mantiene en orden la casa de la anciana, va a la compra y hace la comida, hasta que la enferma se puede valer de nuevo de sí misma. Todo esto se hace sin gastos y sin gran aparato, de la manera más sencilla y natural. Una anciana de casi 90 años, que ya no se puede valer de sí misma, recibe una hermana puesta a disposición por la Cruz Roja.
Durante algún tiempo quedan las cosas así, hasta que la hermana de la Previsión Nacionalsocialista anuncia que la anciana tiene que ser trasladada a un asilo de ancianas. La Previsión Nacionalsocialista se pone en comunicación con el Ayuntamiento y dispone lo necesario para el traslado a uno de los muchos y buenos asilos de que se dispone. A los ancianos a quienes les es difícil andar y estar de pie, se les quita la molestia de la compra diaria.
Centenares de casos análogos se presentan todos los días.



AYUDA HUMANA PARA TODOS

En la guerra la Liga Nacionalsocialista de Mujeres ha constituido Colectividades de Vecindad, formadas por mujeres de la vecindad que vigilan dentro de su pequeño círculo para comprobar dónde hay necesidad de socorro.
En caso de urgencia movilizan la casa y cada mujer ayuda según sus fuerzas. Los objetos de esta ayuda son en primer término, naturalmente, personas ancianas y débiles. Todo esto sucede en el círculo de un solo Grupo Local. En el Distrito de los Sudetes, en el que se ha procedido con todo celo al desenvolvimiento de estas acciones voluntarias de socorro, no existe hoy persona alguna, joven o vieja, que no reciba auxilio inmediato en cuanto lo necesita. También en Renania está muy organizada hoy esta clase de Labor Social del Frente.
Un rico material de ilustración sobre la beneficencia meramente humanitaria de la Previsión Nacionalsocialista lo ofreció la reincorporación de los alemanes de los Países Bálticos y de Wolinia. Entre ellos había, naturalmente, numerosos enfermos, débiles y ancianos; especialmente entre los alemanes de los Países Bálticos era relativamente elevado el tanto por ciento de ancianos, porque los hombres jóvenes y robustos hacía ya tiempo que habían vuelto a la patria alemana. Todos estos alemanes ancianos y achacosos reconocieron con gratitud que las mujeres alemanas de la Previsión Nacionalsocialista, que había puesto a disposición todo el aparato, les atendieron con verdadero espíritu de sacrificio, hasta restablecerles las fuerzas, alojándolos luego en Alemania en asilos de ancianos en condiciones tan buenas que pronto pudieron proseguir su vida acostumbrada en la recobrada patria.
En Bélgica sucedió lo mismo en el verano de guerra de 1940. Nuevamente intervino la Previsión Nacionalsocialista con sus grandes acciones de socorro, y de nuevo ayudaron las mujeres nacionalsocialistas a volver a sus lugares y a establecerse nuevamente en ellos a las desdichadas víctimas de la guerra, entre las que se encontraban principalmente mujeres y ancianos ya incapaces de empuñar las armas.
Esta obra de socorro a favor de belgas y franceses es seguramente un ejemplo muy digno de atención en medio de una grande y despiadada guerra.

SEGURO SOCIAL PARA 60 MILLONES DE ALEMANES

La previsión Nacionalsocialista con sus múltiples misiones es, sin duda alguna, la obra social voluntaria más grande que conoce la historia. Es la expresión mas pura del sentimiento de comunidad nacionalsocialista, tanto mas importante por el hecho de intervenir como auxilio adicional a otras instituciones sociales existentes.
Pero el verdadero objetivo va mucho mas lejos. No es la previsión social, sino el retiro de vejez en el sentido del Programa del Partido, que no es un concepto de la beneficencia, sino un derecho. Hacia este objetivo conducen varios caminos utilizados por los diferentes pueblos.
Hace ya 50 años, Alemania se decidió clara y conscientemente por el camino del seguro social, por ser éste el que más concuerda con el carácter alemán. El alemán no quiere que el Estado le quite la preocupación por la vejez, así como envía a una persona al asilo de pobres: su orgullo le induce a trabajar activamente, mientras, es capaz de ello, en asegurar su existencia en los tiempos de la invalidez o de la vejez, ahorrando una parte de su sueldo o jornal. La intervención del Estado se limita a garantizar este derecho y a obligar a todos a la colaboración, lo que, dadas las muchas debilidades humanas, no se puede alcanzar sin el seguro obligatorio.
Cuando el Nacionalsocialismo empezó su obra de reconstrucción, se encontraban como grandes columnas del seguro alemán sobre la vejez el seguro contra la invalidez de los obreros, el seguro de los empleados y el seguro de los mineros, que comprende todos los que trabajan en la minería, así como los seguros contra enfermedad y accidentes.
Algunas cifras bastarán para demostrar la importancia de estas instituciones sociales en Alemania. Según las últimas estadísticas publicadas, de los 68 millones de habitantes del antiguo Reich empequeñecido por el Tratado de Versalles, disfrutaban de los beneficios del seguro social no menos del 75 % o sea 51 millones de personas. En la Gran Alemania son hoy unos 60 millones los asegurados. 26 millones estaban asegurados sobre renta de vejez solamente en los tres grandes grupos citados; 5 millones recibían sus rentas.
Los ingresos de seguros de inválidos, empleados y mineros pasaron en el año 1938 por primera vez de los cinco mil millones y en el año 1939 llegaron a los seis mil millones. La nueva Alemania ha establecido leyes a favor de estos seguros sociales, como base de la previsión alemana de la vejez. En el año 1934 se estableció una ley sobre la estructura de los seguros sociales estrechando mas la relación entre las diferentes ramas de estas instituciones, para que se ayudaran a sostenerse mutuamente. En 1937 realizó el Reich un amplio saneamiento de los institutos, muy afectados por las repercusiones de la Guerra Mundial, y mediante una ley sobre los seguros de rentas estableció la garantía de la estabilidad del seguro de inválidos y empleados. Los importes aportados anualmente por el Reich como subvenciones, son muy considerables; en 1938 se elevaron a 580 millones de marcos.
Las instituciones, cuya situación fue muy precaria hasta 1933, pudieron registrar considerables reservas ya en el primer lustro de la labor nacionalsocialista. Para el que solo cree en números diremos que estas reservas fueron de 1.830 millones de marcos en el seguro de invalidez y 1.500 millones de marcos en el menos importante seguro de empleados.
Ante esta importancia del seguro alemán de la invalidez, no puede sorprender que el mismo haya servido de ejemplo al mundo. Inglaterra, Francia y Suiza, crearon ya antes de la guerra instituciones análogas; el ejemplo alemán tuvo influjo inmediato sobre Italia, Hungría, España, Bélgica, Holanda, Rumanía y también sobre la Rusia Soviética.

LA TRAGEDIA DEL PEQUEÑO RENTISTA

Una forma social nacida del desenvolvimiento de la postguerra, es la pensión del pequeño rentista, que ha llegado a ser un importante problema parcial del seguro alemán de la vejez y representa una reglamentación extraordinaria para aquellos ciudadanos a quienes la inflación privó del fruto del trabajo de su vida. Los objetos de esta previsión social son, en el verdadero sentido de la palabra, las víctimas del Dictado de Versalles de 1919, que originó muchos millares de tragedias humanas. Estas laboriosas personas, que un día fueron casi todas independientes como artesanos y pequeños comerciantes, han sido separados con intención de la Previsión Social General.
Continuamente encontramos en Alemania estas personas engañadas en la paz y la dicha de la vejez. Ahí bajo de toda la vida en su mantequería y quesería había conseguido ahorrar 100.000 marcos oro, a costa de una vida modesta, y quería empezar precisamente a disfrutar de ellos con su mujer, la fiel camarada en la dura lucha de la vida, cuando irrumpió sobre él la inflación como una tormenta. El uno tenía hipotecas, el otro, papeles del Estado. De repente perdieron todo su valor, y cuando las aguas de la inflación se retiraron por fin, había salvado 25.000 marcos escasos, de modo que ya no podía vivir de las rentas. Tuvo que comer el amargo pan de la beneficencia pública: había llegado a ser uno de los muchos pobres. El Reich se ha impuesto la obligación de dedicar una subvención extraordinaria a estos viejos, desde 1938 disfrutan de ella los rentistas, a los que proporciona un sensible aumento de los ingresos. Había entonces aún 176.000 pequeños rentistas de esta clase en el antiguo Reich.

NINGUNA CIUDAD SIN ASILOS DE ANCIANOS

Muchos suelen estar aún en sus antiguos pisos, demasiado grandes para sus necesidades y cuyo alquiler es una carga para ellos. Por eso se ha intensificado la construcción de asilos para rentistas ancianos, donde pueden vivir económicamente, en medio de sus propios muebles. Hoy no existe en Alemania casi ninguna ciudad en la que no se encuentre un asilo de esta clase. La ciudad de Cottbus, como muchas otras, ofrece un interesante ejemplo de la ayuda que representan estos asilos para los ancianos. En uno de sus nuevos asilos de ancianos viven 84 inquilinos. Los rentistas pagaban en sus antiguos pisos 27,30 marcos de alquiler por mes y término medio, en el asilo, en cambio, solo 12,60 marcos. Al mismo tiempo se benefició la ciudad de los 84 pisos con 245 habitaciones para gente joven que se quería casar y fundar una familia.
Una ojeada por Alemania muestra a todo observador que los asilos de ancianos desempeñan hoy un papel importante en la asistencia a la vejez. Se ven asilos para ancianos sanos y asilos especiales para ancianos achacosos en los que disfrutan éstos de la necesaria asistencia. La capital del Reich, que entre sus mas de cuatro millones de habitantes contaba en 1940 mas de 650.000 ancianos de mas de 65 años, emprendió en 1939 una gran acción para el desarrollo de sus asilos de ancianos. Por ahora construye cinco nuevos asilos en los que tendrán alojamiento 1.200 personas. Sorprende siempre comprobar las comodidades que ofrecen estos modernos asilos. En las afueras de la capital, que todavía están en contacto con la naturaleza, se han construido estos asilos según el sistema de pabellones, en los que los ancianos no tienen que vivir demasiado cerca los unos de los otros, no necesitan subir escaleras y tienen su pequeño jardín. En la ciudad ésto no es posible, desde luego, pero tampoco necesita aquí nadie subir escaleras, porque estos asilos tienen sus ascensores; además están provistos de salas de reunión y cuartos de baño. Huelga decir que no falta la radio. Asilos hermosísimos encontramos en la capital del Movimiento Nacionalsocialista, en la alegre Munich, en Stuttgart, con sus colinas y soberbios panoramas; en Cassel, Kiel y Magdeburgo. Hacia el Sur han encontrado a veces sus placenteros sitios dentro de los románticos viejos muros de antiguos conventos y palacios. Las asociaciones religiosas mantienen en el Reich unos 1.000 asilos de ancianos e inválidos de esta clase, de los que ningún visitante sale sin la profunda impresión que produce en él la asistencia espiritual y corporal de que disfrutan en ellos los ancianos.
Como se ve, ya la antigua Alemania trabajó de muchas maneras en la solución del problema y sobre estos cimientos ha empezado la Alemania Nacionalsocialista a llevar a la realización la gran misión que se ha impuesto.

SOLUCIÓN TOTAL PARA LOS ARTESANOS

En la gran Exposición Internacional del Artesano, celebrada en Berlin a principios del verano de 1938, se vieron sorprendidos los visitantes alemanes y extranjeros de todo el mundo por la primera notificación de una próxima previsión de la vejez para los artesanos alemanes. Fue ésta una idea que a los extranjeros les pareció primero una ilusión. En la Navidad del mismo año fue proclamada la ley como aguinaldo memorable a la clase artesana alemana. Esta ley ve el seguro como la base de la previsión para la vejez de todos los artesanos independientes, sin distinción de la edad ni de los ingresos. En principio la ley sujeta este seguro al de empleados, pero deja bastante a la voluntad de cada cual la naturaleza de la previsión para la vejez.
Interesa saber cómo se inicia en la nueva Alemania una gran cosa sin mucho burocratismo ni grandes deliberaciones oficiales. Durante muchísimos años vino luchando el artesano alemán para asegurar razonablemente su vejez; este problema se hizo cada vez mas perentorio especialmente después de la guerra, pues también los artesanos de edad avanzada habían perdido con la inflación los ahorros de una larga vida de trabajo. Pero nada se realizó.
Cuando el actual Maestro de los Artesanos del Reich, Schramm, tomó posesión de su cargo, encontró en su mesa de escritorio la carta de un antiguo compañero del oficio, que era un solo grito, que llegaba al corazón, reclamando un arreglo legal. Schramm no puso en movimiento la máquina legislativa, sino se dirigió al pueblo, fue a las cervecerías y en ellas se sentó con los artesanos que no conocían aún personalmente al hombre que acababa de llegar a Berlin, estudió sus almas, les preguntó su opinión imparcial, y de todos estos juicios se formó uno propio, hasta que pudo hacer el proyecto de una Previsión de la Vejez para el artesano alemán.
En ningún país existe una Previsión de la vejez mas importante que en Alemania, donde se encuentra la clase artesana mayor y mas desarrollada. La más marcada antitesis lo constituye Inglaterra, donde el gremio de artesanos ha desaparecido hace ya mucho tiempo, porque al término medio de los ingleses, después de la conquista de una gran parte del mundo, les pareció mucho mas cómoda la adquisición de los artículos manufacturados del Extranjero, que someterse ellos mismos al trabajo, no siempre mecido precisamente en oro. Por eso Inglaterra no tiene hoy que preocuparse por el seguro de vejez de sus artesanos. Pero sí Alemania, cuyo gremio de artesanos con sus familiares comprende no menos de 12 millones de personas, la sexta parte de la población de la Gran Alemania.
Como se ha señalado ya, una gran parte de estos miembros del gremio de artesanos se encuentra ya en edad avanzada. Estos artesanos ancianos son, por lo tanto, los que mas preocupan a la Previsión de la Vejez. Los que a la promulgación de la ley habían pasado ya de la edad de 60 años, no podían ser admitidos en el seguro social. ¿Que hacer con ellos? El Sindicato del Reich de los Artesanos alemanes resolvió este problema sin necesidad de acudir a la ayuda oficial, de una manera verdaderamente generosa. Los compañeros de oficio, cuya vida es más rica en espinas que en flores ciertamente, convinieron en el pago voluntario de una cuota a favor de los compañeros ancianos necesitados. Los resultados fueron verdaderamente notables, pues el primer año de la guerra se pudo empezar ya el pago de este socorro voluntario a la vejez de 6.000 a 7.000 artesanos ancianos necesitados que ya no podían trabajar. Igualmente el gremio de artesanos ha creado sin otros medios que los propios varios asilos muy buenos en los que son cuidados gratuitamente artesanos ancianos y necesitados.
Esta previsión de la vejez del gremio alemán de artesanos representa la primera solución total del problema para un gran gremio. Su importancia es trascendental, porque ha señalado y preparado el camino a otros miembros de la economía nacional.

PREVISIÓN SOCIAL PARA CÓMICOS Y MÚSICOS

Ya el 1 de marzo de 1938 entró en vigor en todo el Reich, por ley especial, la Previsión Social para la Vejez y los deudos de los actores y trabajadores de teatro y de los miembros de las orquestas culturales. Esta Previsión de la vejez, creada personalmente por el Ministro del Reich Dr. Goebbels, ha sido interpretada, con razón, como una manifestación de la voluntad del Reich nacionalsocialista de incluir en el círculo de su asistencia también al trabajador intelectual. Ella prevé, al igual que el seguro del artesano, un seguro obligatorio, basado directamente en la idea de la colectividad social por el hecho de que todos los que desean disfrutar del arte tienen que pagar un sobreprecio de 5 céntimos de marco, como impuesto cultural, a la compra de un billete de teatro o de concierto. Con este ingreso queda asegurada la Previsión de la vejez. A la promulgación de esta ley, el Ministro del Reich Dr. Goebbels -quien ha destinado además importes considerables también para los pintores y escultores- con justificado orgullo pudo hacer la comprobación siguiente: Así el Estado nacionalsocialista ha realizado una obra cultural sin ejemplo, ni lejanamente, en ningún otro país del mundo. Las 14.000 a 15.000 personas que trabajan en los escenarios y en las orquestas de Alemania, han aplaudido este hecho como la liberación de una gran pesadilla, pues en ningún otro oficio arrojaba la miseria de la vejez sombras mas siniestras que precisamente en el del artista.
¿Que utilidad puede tener el seguro social en un gremio tan pequeño? -preguntarán los escépticos. Pues bien, los derechos de renta dan una contestación clara a esta pregunta. Un cómico modesto, por ejemplo, que gana 2.400 marcos al año, tiene derecho a los diez años de asegurado a una jubilación con el 45 % de su ingreso normal; a los 40 años esta cifra llega al 80 % del ingreso.
A esto se añaden las rentas de viudez y orfandad.
Entretanto, han sido creados también asilos para artistas de teatro. Con los medios de la Fundación Emmy-Göring ha sido construido en Weimar un asilo de ancianos para artistas alemanes de teatro. Inolvidable quedará para todos los participantes el día de la inauguración de la Casa de los Artistas por la Organización Gremial de los Artistas del Reich, en Oberwiesenthal, en la boscosa ladera del Fichtelgebirge. Se fundó, y esto es notable también, en un Grand Hotel muy visitado en su tiempo por los snobs del turismo internacional. En esta solemne ceremonia, allá en lo alto de los montes alemanes, un artista de nombre pudo decir, bajo los aplausos de sus compañeros de oficio, que la nueva Alemania es el primer país del mundo que da a sus artistas una vejez segura y que la Casa de los Artistas es un lugar en el que se puede terminar tranquilamente en la vejez una vida llena de emociones.

EL LABRADOR ANCIANO Y LA NUEVA ALEMANIA

Interesará a todo gremio y seguramente a la mayoría de las personas, en todos los países, el seguir de cerca este desarrollo realizado en Alemania. En labor metódica, va abarcando la Previsión de la vejez un oficio tras el otro y finalmente le llega también el turno a labrador, que en la nueva Alemania ha recobrado todos sus antiguos derechos, problema éste ante el cual no ha podido pasar de largo el Nacionalsocialismo. El retiro campesino, se ha dicho, es como costumbre tan viejo como la tierra misma y en la vida germana ha desempeñado siempre un papel especial, de conformidad con el aprecio que merecía el trabajo campesino.
Ya el romano Tácito informaba que para los germanos (en oposición a los romanos de entonces) sus viejos no representaban ninguna carga, pues en el thing y en la comunidad de alimentación de la economía de la granja les era transferida mas bien una misión importante. Eran considerados como dignos portadores de la tradición y eran objeto de particular veneración. Cuando mayor el círculo de la familia, así comprobó Tácito, tanto mas amable era para ellos la vejez. En esta comprobación podemos ver el origen racial de toda asistencia social alemana a la vejez. Mas tarde la llamada relación del campesino anciano retirado, que cedía en vida su propiedad a sus herederos y vivía alternativamente en las casas de sus herederos más próximos, llegó a ser patrimonio general nórdico-germánico y se encontraba tanto en Escandinavia como en Alemania. Durante siglos se realizaron sin cesar esfuerzos para asegurar al campesino una vida conveniente en la vejez, sin amenaza para la economía de la propiedad. Cuando luego se promulgó en Alemania la Ley del Reich sobre le Patrimonio Familiar, que fija las condiciones para la dirección y la herencia de una propiedad rústica de mediana importancia, se creyó poder prescindir de una reglamentación especial del retiro campesino, porque, según la costumbre alemana, se consideraba natural que el beneficiario del retiro campesino pueda exigir en la finca el alojamiento correspondiente a sus condiciones. El que estudia administración de justicia de los tribunales de herederos principales, en Alemania, puede comprobar que el contrato de transferencia a los herederos de la finca tiene pocas perspectivas de ser autorizado, si no está bien definida la cuestión del retiro campesino. Esta garantía de la previsión de la vejez del campesino por una institución oficial imparcial, es considerada en la literatura especial (no solamente en la alemana) como una de las más grandes hazañas de la política campesina nacionalsocialista.

LOS DEBERES DEL JEFE

Estas consideraciones sobre la previsión de la vejez, muy ramificada, pero reformada desde un punto de vista unitario, quedarían incompletas si no incluyéramos en ellas los esfuerzos realizados para alcanzar una asistencia suplementaria a la vejez. Se trata principalmente de la idea del seguro de personal, propagada por el Frente Alemán del Trabajo como organización de todos los alemanes que trabajan.
Ya en la Ley sobre el orden del trabajo nacional fue proclamada la frase fundamental característica del socialismo alemán: El jefe de la empresa ha de cuidar del bien del personal. Éste le ha de guardar fidelidad. Como uno de los deberes del jefe, está reconocido hoy en Alemania el cuidado por la vejez de aquellos trabajadores que han trabajado la mayor parte de su vida en la casa. Esto está de acuerdo con el antiquísimo precepto moral alemán: ¡Lealtad por lealtad!
Al que no conoce la actitud psicológica fundamental del alemán, le puede sorprender que los tribunales alemanes den importancia capital y carácter obligatorio a este principio, al proclamar que el trabajo de muchos años de un miembro del personal a beneficio de la casa sigue teniendo efecto después de la salida de éste de la misma, de modo que este miembro tiene derecho a seguir recibiendo su parte en los beneficios. Esta parte le puede ser asegurada por un seguro suplementario que le garantice en la vejez un suplemento corriente a su renta social como derecho legal. Sería interesante exponer otros pormenores sobre estas posibilidades, pero bastará la comprobación de que los patronos organizados en el Grupo del Reich denominado Industria se han adherido voluntariamente a estos principios. Al estudiar los informes comerciales de las grandes empresas, se puede hacer, en este sentido, mas de una comprobación interesante. Por ejemplo, en el informe de una sola empresa metalúrgica se verifica que en cinco años han sido gastados voluntariamente nada menos que 40 millones de marcos en obras sociales a favor de su personal.

EL OBJETIVO PRINCIPAL: SOLUCIÓN TOTAL

Paso a paso se ha producido el desarrollo aquí descrito, siempre con la mirada puesta en el objetivo principal. En esto está precisamente todo el secreto de los contundentes éxitos del Nacionalsocialismo en todos los dominios de la vida, en que la dirección ataca a un problema por sus diferentes partes, pero sin conformarse jamás con una solución parcial o con un compromiso, realizando mas bien, al igual que el artista su obra, la solución total con las soluciones en particular.
Por consiguiente, el desenvolvimiento de la Previsión de la Vejez del pueblo alemán no ha llegado todavía a su objetivo, que ha de traer el arqueo y con él la perfección.
Pero está muy cerca de él. Se recordará que el Führer y Canciller del Reich encargó al Jefe del Frente alemán del Trabajo, el Dr. Ley, el 15 de febrero de 1940, de estudiar las condiciones y bases de la Previsión de la Vejez, con la colaboración de las organizaciones competentes del Partido y del Estado, y de presentar los proyectos correspondientes sin pérdida de tiempo. De esta manera se acerca a su solución total el punto 15 del Programa del Partido y, como dijo el Dr. Ley al dar a conocer su encargo que se le había confiado, será satisfecho el anhelo del trabajador alemán.
No existe seguramente ningún ejemplo en la historia universal, de que en medio de una gran guerra de los pueblos de Europa por la existencia y el porvenir, el Jefe de Estado del pueblo que se encuentra en el centro de esta gigantesca lucha, designe como monumento una gran obra social que tiene por objeto la vejez segura de todos los miembros del pueblo que trabaja y combate, para que recuerde por todos los tiempos a nuestro pueblo la lucha común del frente y de la patria por la libertad y la independencia del Gran Reich Alemán.
Seguramente ningún Gobierno habrá procedido nunca con mas seriedad y sinceridad en la ejecución de uno de los puntos de su programa. Si es cierto lo que dicen los historiadores, que el nivel cultural se ha de medir por el trato que da un pueblo a sus ancianos, el pueblo de la Gran Alemania, unido con su nuevo Reich, puede esperar tranquilo el juicio de la historia sobre sus motivos morales y sus obras efectivas en este dominio.
Observadores extranjeros que estudian el alma alemana y buscan la fuente que alimenta sin cesar a las productivas energías alemanas, han podido comprobar que el pueblo alemán se siente, como es lógico, orgulloso de ellas, pero que siempre tiene para él el mayor valor, el amor al hombre y a la colectividad dada por la naturaleza. Por eso la Previsión Nacionalsocialista (NSV) es la expresión más sublime de este sentimiento y después de haber conseguido la solución legal total del problema social seguirá siendo tan indispensable como hasta ahora, como la manifestación viva de la ayuda directa e inmediata en la necesidad repentina y en la vejez, que no puede proporcionar la mejor ley, y que solo el hombre puede dar.

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Friday, May 19, 2006

El Frente alemán del Trabajo
Por Cesare Santoro
(De su obra El Nacionalsocialismo)


Además del problema de la procuración de trabajo, el Gobierno nacionalsocialista tuvo que cuidar de la organización de los obreros.
De la misma manera que el pueblo alemán estaba dividido políticamente en innumerables partidos y grupos, así también, el 30 de enero de 1933, dominaba en la clase obrera un caos de asociaciones profesionales y económicas de toda clase, forma legal y proporciones. La situación era precisamente opuesta a la idea nacionalsocialista de unidad y comunidad del pueblo. Se logró la unificación, y gracias a ella la mejor organización de los obreros que se imponía por razones de poder político, ya que todavía al cabo de tres meses de gobierno nacionalsocialista las asociaciones obreras, como único instrumento, se encontraban en manos del enemigo.
A mediados de abril de 1933 el Dr. Robert Ley, jefe de la organización obrera del Partido, recibió el encargo del Führer de preparar todo lo necesario para hacerse cargo de las asociaciones obreras. Hitler quiso fijar la fecha definitiva de la entrega con muy poca anticipación antes de que se efectuara. El Dr. Ley tomó sus medidas con toda discreción; el 30 de abril el Führer comunicó que la entrega de las asociaciones obreras debía tener lugar el 2 de mayo , al día siguiente de la fiesta nacional del Trabajo. Fueron enviados emisarios que comunicaron esta fecha a las oficinas del Partido. El 1.º de mayo tuvo lugar en Berlín una de las mayores y más trascendentales manifestaciones populares de todos los tiempos. A las 9 de la mañana se reunieron el Lustgarten, ante el palacio imperial, 120.000 jóvenes vestidos con los diferentes uniformes y portando sus banderas con la cruz gamada para oír el discurso del Ministro de Propaganda, Dr. Goebbels. Con voz potente el ministro proclamó que el pueblo alemán, por primera vez honraba en ese día el trabajo de todas las clases y profesiones; en tiempos anteriores han explotado bombas y se han oído en las calles los cánticos de odio y de lucha de clases. Por el contrario, el 1.º de mayo del primer año del gobierno de Hitler, el pueblo entero se agrupa en un acto de fe hacia el Estado, el pueblo y la Nación alemana. La lucha de clases ha dejado de existir y de las ruinas del Estado liberal capitalista, que se ha desmoronado, se levanta la idea de una verdadera comunidad del pueblo.
Por la tarde las masas de obreros, procedentes de todos los barrios de Berlín, en diez columnas de 100.000 hombres, cada una, marcharon hacia el aeródromo de Tempelhof, en el cual se habían alzado tres enormes tribunas con seis series de altavoces y más de 100 aparatos.
Las diez columnas, formando una estrella, escucharon el discurso de Adolfo Hitler que duró una hora, despertando el entusiasmo de más de millón y medio de personas que acudieron al aeródromo para verle y escucharle.
Hitler proclamó como primer deber para el restablecimiento de la salud nacional que aprendieran a entenderse de nuevo y encontrarse mutuamente los millones de alemanes separados unos de otros por clases, artificialmente creadas, y obstinados por el prejuicio de castas y por la psicosis de sus diferencias. La consigna del día debe ser: "Honrad el trabajo y respetad al trabajador". El respeto no depende de la naturaleza del trabajo sino de la manera de ejecutarlo. Obreros, campesinos y burgueses deben formar una sola comunidad, Del día más hermoso de la primavera no se puede hacer un símbolo de lucha y de descomposición y con ello de la ruina de un pueblo, sino un símbolo del trabajo creador, de la confraternidad y con esto del resurgimiento del pueblo.
Como fines inmediatos del gobierno el Canciller señaló:

1.º La lucha para que la nueva ideología y la nueva fe política se incorporen al espíritu del pueblo alemán entero.
2.º Despertar de nuevo en el pueblo el sentimiento del deber y de la propia conciencia y aumentarlo constantemente. En el pasado se han cultivado artificialmente los complejos de inferioridad. Actualmente, quizá, se podrá oprimir a la nación pero no humillarla. Alemania y los alemanes no deben ser considerados como de segunda clase.
3.º El Servicio del trabajo obligatorio impondrá a todos el trabajo manual, siquiera una vez, para que así tengan ocasión de conocerlo y se acostumbren a la obediencia. El Servicio del trabajo obligatorio no es ningún ataque contra el trabajo, sino contra el prejuicio de que el trabajo manual sea una afrenta. El marxismo será eliminado no solo exteriormente, sino que además habrá que privarle de sus bases, a las cuales pertenece la presunción. La idea ya se realizará este año, y al cabo de cuarenta años más las palabras trabajo y trabajo manual habrán cambiado de sentido elevándose su estimación de la misma manera que la palabra "mercenario" se ha convertido en la de soldado.
4.º Otra de las grandes tareas es liberar la iniciativa creadora de los efectos fatales causados por las decisiones mayoritarias, no solo en el Parlamento sino también en la economía. Esta no puede prosperar sin la síntesis del espíritu creador y de las obligaciones frente al pueblo entero. Por tanto a los contratos se les dará el sentido que les corresponde. El hombre no vive para los contratos sino que estos deben facilitar la vida del hombre.
5.º En este año el Gobierno dedicará todos sus esfuerzos a cubrir la primera etapa en el camino de un sistema económico orgánicamente dirigido. Es un axioma fundamental el de que no puede haber ningún progreso sin que comience el campesino, que es la raíz de la vida económica, racial y nacional. De aquí parte el camino hacia el obrero y luego hacia la vida intelectual. Durante 14 años se ha hecho todo lo contrario y en consecuencia no se ayudó a ciudades, obreros y clase media. Todos no conocieron más que la ruina y la miseria.
6.º La eliminación del paro forzoso mediante la procuración de trabajo se divide en dos grupos: el trabajo privado por medio de la renovación y reparación de las casas y, sobre todo, por un llamamiento al pueblo alemán entero. El problema de la procuración de trabajo no caerá resuelto del cielo, sino que cada uno debe colaborar con inteligencia y confianza según el radio de su acción. Todo el mundo tiene el deber, no de titubear y esperar, sino de hacer lo que esté en sus manos. Por parte del poder público la procuración de trabajo se realizará en primer lugar por medio del gigantesco programa de las nuevas construcciones de carreteras. Se comenzará en grande, suprimiendo los obstáculos que se encuentren en el camino y por medio de una serie de trabajos públicos se contribuirá a disminuir el número de obreros parados.
7.º Contra el insostenible estado actual del régimen de intereses se tomarán las medidas necesarias.
8.º Se realizará una política comercial que asegure la continuidad de la producción sin que ponga en peligro la agricultura alemana.


El Canciller terminó aludiendo a las dificultades que ofrecen los problemas expuestos y haciendo notar que nada se consigue si no se aplica el esfuerzo necesario. Tan difícil como hasta aquí ha sido el camino en los 14 años transcurridos, lo será también el porvenir. Si el mundo es hostil a Alemania tanto más obligará esto a la constitución de una unidad nacional. La demanda de igualdad de derechos jamás podrá ser abandonada por el pueblo. El discurso del Führer terminó invocando la bendición de Dios.
Con grandiosos fuegos artificiales se acabó el programa del día. En toda Alemania se celebraron manifestaciones y fiestas en honor del día nacional del trabajo.
Así estaba preparado psicológicamente el terreno para hacerse cargo de las asociaciones obreras; con la velocidad del rayo, el 2 de mayo a las 10 de la mañana, fueron ocupados por las secciones SA los locales de los sindicatos obreros en toda Alemania y las federaciones libres pasaron a poder de un "comité ejecutivo para la procuración del trabajo alemán", organizado por el Partido obrero alemán nacionalsocialista. A las 11 se había terminado la acción sin el menor incidente. "Se diría -contaba el Dr. Ley- que los jefes marxistas de las federaciones libres hubiesen respirado al ver que por fin el Partido obrero alemán nacionalsocialista les aliviaría de una pesada carga tomando en lo sucesivo la responsabilidad de la dirección de los obreros".
El mismo día las corporaciones cristianas de obreros se pusieron a la disposición espontáneamente. Al día siguiente fueron incorporadas las restantes asociaciones obreras de modo tal que ya el 4 de mayo el Dr. Ley pudo anunciar al Führer que todas las asociaciones obreras y de empleados, que ascendían a 169, habían pasado a engrosar las filas del Partido.
El estado de las federaciones obreras, escrito por testigos oculares, era desconsolador. Los asociados habían perdido ya toda su confianza en ellos; de unos 15 millones de trabajadores apenas había 5 organizados en sindicatos. El ingreso de las cuotas era deplorable; el aparato administrativo no correspondía a este estado de cosas sino que era ten extenso y excesivo como si estuviera en los mejores tiempos de las asociaciones, hacia el año de 1920, de donde resultaba un enorme déficit financiero. Solo la unión de servicios públicos, una de las mejores y más grandes asociaciones obreras, tenía 3 millones de deudas bancarias con un interés de 10 % anual. en consecuencia, las asociaciones no podían cumplir sus compromisos. La corrupción reinaba también aquí; si se hubieran llevado a los tribunales todos los casos que entraban en la esfera de la justicia, los tribunales hubieran tenido labor para años A pesar de la dificultad de una comprobación exacta de los libros se pudo demostrar malversación de fondos por valor de unos 600.000 marcos durante los últimos meses.
bancarrota financiera, ruina espiritual, desesperación y mala conciencia eran los signos característicos de las organizaciones obreras de Alemania, ¡en otro tiempo tan orgullosas! ...
El 10 de mayo de 1933, en el Consejo de Estado prusiano, tuvo lugar el primer Congreso de Trabajadores Alemanes. A continuación se verificó la solemne fundación del Frente alemán del Trabajo (DAF), haciéndose cargo el Dr. Ley de la dirección de la nueva organización. De la multitud de las antiguas asociaciones profesionales surgieron la Unión general de trabajadores alemanes y la Unión General de Empleados. La clase patronal, por su parte, se adhirió más tarde a esta organización y así pudo, por último, decirse con toda justicia que la DAF es la "agrupación de todos los alemanes trabajadores sin distinción de su posición social o económica".
Esta grandiosa agrupación se agregó en 1935 al Partido obrero alemán nacionalsocialista en calidad de miembro asociado. Como mientras tanto, una "organización de la economía industrial" se ocupaba ya en los asuntos de política económica de las distintas empresas industriales, para evitar de antemano las contradicciones que pudieran surgir como consecuencia de su actuación, el Ministro del Trabajo Seldte, el Ministro de Economía Dr. Schacht y el Dr. Ley se reunieron en Leipzig acordando la incorporación de la "Organización de la Economía industrial" al Frente alemán del Trabajo, sin que por ello perdiera su autonomía. Como órgano consultivo fue designado el Consejo del Trabajo y de la Economía, con consejos en los distintos distritos del Reich, alrededor de 3.000 comisiones locales de Trabajo, como órganos inferiores de la colaboración común.
En el decreto del 24 de octubre de 1934, el Führer señaló la importancia y los fines del Frente alemán del Trabajo. "El Frente alemán del Trabajo -así dice el decreto- es la organización de los alemanes trabajadores manuales e intelectuales. En el están agrupados sobre todo los afiliados a las antiguas asociaciones obreras y de empleados así como los de las asociaciones patronales, en calidad de miembros con igualdad de derechos ..." La misión del DAF es la formación de una verdadera comunidad nacional y de trabajo de todos los alemanes, tiene que cuidar por que cada uno ocupe su puesto en la vida económica de la nación, en el estado intelectual y físico que le capacita para dar su mayor rendimiento y así garantizar el mayor provecho para la comunidad del pueblo ... El DAF tiene que asegurar la paz del trabajo de modo tal que en los patronos se encuentre la necesaria comprensión para atender las demandas justificadas de sus obreros y en estos, a su vez, la necesaria comprensión para darse cuenta de la situación y de las posibilidades de la empresa en que trabaja ... El DAF tiene por misión encontrar el necesario equilibrio entre los intereses justos de todos los participantes, que corresponda a los principios fundamentales del nacionalsocialismo y limite los casos que según la ley del 20 de enero de 1934 "sobre la reglamentación del trabajo nacional" hayan de ser sometidos a la decisión de los órganos competentes del Estado ... El DAF es el exponente de la comunidad nacionalsocialista "Fuerza por la alegría" y tiene que cuidar de la instrucción profesional ...
Gracias a la institución de la autoayuda del Frente alemán del Trabajo, cada uno de sus miembros tiene garantizada su existencia en caso de necesidad, igualmente debe servir para facilitar a los compatriotas capacitados su ascenso social o para apoyarles en la creación de una vida independiente, a ser posible en suelo de su propiedad".
La misión conferida por el Führer al Frente alemán del Trabajo, como se ve, es de carácter social, pedagógico y político. El DAF debe educar a todos los alemanes en la ideología nacionalsocialista, proteger los derechos sociales de sus asociados y garantizar la paz económica. Además, debe crear instituciones auxiliares para sus miembros, fomentar su enseñanza profesional y vigilar los servicios destinados a organizar el descanso durante el tiempo libre y las vacaciones de los obreros.
Para un observador extranjero es sorprendente como este organismo pudo fusionar a tipos tan distintos de alemanes en un espíritu único de camaradería y de comunidad de pueblo. en el los trabajadores dan forma a sus demandas sociales y organizan su posición social. Mas sorprendente es todavía que bajo la misma bandera -en el sentido real y figurado de la palabra- marchen juntos los trabajadores manuales e intelectuales, los patronos y los obreros. La lucha de clases, que antes era la base de la doctrina que entonces dominaba en Alemania y que todavía hoy es soberana en muchos países, fue eliminada de un golpe. Los campesinos y los funcionarios poseen sus propias organizaciones.
Hablando una vez con el Dr. Ley, el enérgico y genial jefe del Frente alemán del Trabajo, le pregunté como había sido posible este éxito tan rápido. Impulsivo, me respondió sonriente: "¿Quiere Vd. conocer la receta? Es muy sencilla; hela aquí: ¡Adolf Hitler! ..."
El Frente alemán del Trabajo se divide según puntos de vista de orden regional y profesional. A los de orden regional corresponde la organización del NSDAP en departamentos con un inspector departamental, en distritos bajo la dirección de un jefe de distrito, y en localidades con un inspector local. Los principales auxiliares de estos jefes e inspectores son los jefes de fábrica y los representantes del Partido y del Frente alemán del Trabajo en las empresas respectivas. finalmente los jefes de célula y de manzanas de casas son las bases del enorme edificio.
En la división por profesiones, la administración central representa la autoridad superior. A ella están subordinados todos los negociados del DAF, por ejemplo, las oficinas de derecho, persona, organización, prensa, instrucción, asuntos sociales, propaganda, higiene, educación profesional y técnica, asesoramiento jurídico, juventud, mujeres, hogares familiares, economía, subsidios y tecnología. Junto a estos negociados nacionales se hallan 18 oficinas profesionales o gremiales en estrecha colaboración con el negociado de Organización; estas llevan las siguientes denominaciones: 1.º Productos alimenticios, 2.º Textil, 3.º Confección, 4.º Construcción, 5.º Madera, 6.º Hierros y metales, 7.º Química, 8.º Imprenta, 9,º Papel, 10.º Comunicaciones y Servicios públicos, 11.º Minas, 12.º Banca y Seguros, 13.º Profesiones liberales, 14.º Agricultura, 15.º Cueros, 16.º Canteras, 17.º Comercio, 18.º El artesanado alemán. Ellas a su vez se subdividen en departamentos gremiales.
Una descripción más detallada del Frente alemán del Trabajo rebasaría los límites de este libro; lo que acabamos de citar bastará para dar al lector una idea de esta organización que, por la multiplicidad de sus funciones y lo enorme de su campo de acción, no tiene igual en el mundo.
Para terminar, algunas cifras y datos:
A pesar de que las cuotas mensuales, recaudadas por las antiguas obreras marxistas han sido reducidas de 3,60 a 1,52 marcos por término medio, el DAF, con más de 20 millones de miembros (incluyendo los corporativos tiene un ingreso total de cuotas de 384 millones de marcos al año, en lugar de los 120 millones de la antigua Unión general de sindicatos alemanes. Las obligaciones de los sindicatos con respecto a sus antiguos miembros las ha tomado en toda su extensión el Frente alemán del Trabajo. Continúa pagando no solo las rentas de invalidez, vejez, paro forzoso y los gastos de defunción, sino que además ha abonado todas las pagas que los sindicatos habían retenido en sus últimos años. Los subsidios concedidos por el Frente alemán del Trabajo desde la toma del poder importan 328 millones de marcos.
La Unión general de sindicatos alemanes comprendía bajo el concepto de "subsidios" no solo los pagos en metálico a los miembros, sino también todos sus desembolsos e incluso los gastos de administración relativos a dichos subsidios y demás servicios. Así resulta que la Unión pagó en el año de 1930: 123,5 millones de marcos, mientras que el DAF solo por subsidios desembolsó la suma arriba mencionada.
Además de esto, el DAF contribuyó con 5,5 millones de marcos a la Obra de Auxilio de invierno y sus empleados con más de 850.000 marcos, En los años 1936 y 1937 respectivamente, las colectas callejeras con la ayuda de 2 millones de colaboradores y mediante la venta de unos 70 millones de insignias, produjeron una suma total de 22 millones de marcos. Los gastos del DAF en los consultorios jurídicos alcanzaron hasta ahora alrededor de 43,5 millones de marcos. El número de consultorios jurídicos es actualmente de 371; el de asesores jurídicos es de 1.300 y el de consultantes en los últimos tres años 10 millones. Los gastos generales de higiene social ascendieron a unos 13 millones de marcos. Estas cifras corresponden al bienio 1935/37.
En las competencias entre las empresas alemanas, en lo que concierne al rendimiento, han sido concedidas hasta ahora 221 distintivos de capacidad profesional y 103 empresas fueron declaradas como modelo nacionalsocialistas. En la competencia del año de 1937/38 participaron 84.000 fábricas. Los distintivos de capacidad se conceden para premiar la diligencia ejemplar en la educación profesional, en la higiene social, en los hogares y viviendas y en el fomento de la organización "Fuerza por la Alegría". En el servicio dedicado al cuidado de la juventud en las fábricas cooperan 35.000 jefes de la juventud y personal auxiliar femenino. Los permisos de vacaciones eran hasta ahora de 4 a 5 días y un 45 % de la juventud no gozaba de vacaciones; actualmente, casi todos los reglamentos tarifarios establecen de 10 a 15 días de vacaciones y los reglamentos de fábricas de 12 a 18 días.
En los años de 1934/37 tomaron parte en los certámenes profesionales 2,8 millones de muchachos y 1,3 millones de muchachas, es decir, en total 4,1 millones de jóvenes. De estos, 550 salieron vencedores nacionales y recibieron del DAF un estipendio por valor de 1.000 marcos cada uno, destinado a su instrucción ulterior. La industria alemana de enseñanza práctica (como medio de educación profesional complementaria) posee 2.100 empresas con este fin. En ellas han recibido instrucción 110.000 participantes. También en la educación general profesional fueron obtenidos desde 1933 buenos resultados: más de 6 millones de jóvenes recibieron educación complementaria en 225 escuelas de trabajo y establecimientos de enseñanza profesional. Los gastos de educación profesional importan desde 1933 más de 30 millones de marcos.
El servicio al cuidado de la mujer en las fábricas comprende unos 4.000 consultorios femeninos, que anualmente atienden a cerca de 300.000 consultantes. Existen más de 600 grupos de obreras industriales, en colaboración con 200 de servicios sociales y más de 250 de enfermeras al cuidado de las mujeres en las fábricas.
En colaboración con las oficinas de hogares familiares se han organizado más de 600.000 de estos. El DAF ha destinado alrededor de 15 millones de marcos para la colonización de 3.000 lotes de terreno. Las compañías de construcción del DAF han edificado en terreno propio 20.000 viviendas por un valor total de 182 millones de marcos.
A pesar de los gastos elevados del DAF y de su amplio campo de acción los gastos de administración son mínimos, ya que estos importan en el último año escasamente un 20 % de las cuotas. En el año de 1934 los gastos de administración importaron un 36 % y en el año de 1935 solo un 23,7 %; muestran, como se ve, una notable tendencia degresiva. Si se tiene un cuenta que los gastos de administración de los sindicatos se elevaban aproximadamente a un 50 % de sus ingresos por el concepto de cuotas, se puede comprender y juzgar con que irresponsabilidad actuaron los antiguos jefes obreros.
La reducción de los gastos de administración y demás medidas de economía del DAF han hecho posible que, a pesar de un aumento considerable de las funciones sociales, los superávit mensuales aumentaran de 2 millones en el año de 1935 a 7,5 millones en septiembre de 1936. El capital total del DAF se ha elevado por este medio extraordinariamente; gracias a tan intenso desarrollo económico pudieron ser puestas a disposición del DAF sumas considerables para gastos fuera del presupuesto, como,. por ejemplo, para baños de mar, hogares de reposo, hogares de marinos, dos grandes buques, escuelas políticas, etc.


La Comunidad Nacionalsocialista "Fuerza por la Alegría"

La idea de proporcionar al obrero descanso físico e intelectual durante su tiempo libre no es nueva; apareció ya en tiempos pasados en otros países pero hasta los actuales no pudo -exceptuando a Italia con su "Dopolavoro"- encontrar su realización definitiva. Aún en la misma Italia esta idea no se ha desarrollado con un impulso tan grandioso como en la nueva Alemania.
"El trabajo consume energía físicas y nervios. Una sensación de frío y de vacío se produce sin que sea posible conjurarla simplemente con echar a las personas sobre lechos de reposo con la mirada clavada en el techo; espíritu y cuerpo necesitan nuevos alimentos. Ya que el tiempo de trabajo exige de los trabajadores el máximo esfuerzo, hay que ofrecer al obrero durante el tiempo libre lo mejor de lo mejor como alimento del alma, del cuerpo y del espíritu, con objeto de proporcionarle un descanso absoluto y devolverle el gusto por la vida y el trabajo". Esta persuasión impulsó al Dr. Ley a crear la comunidad nacionalsocialista "Fuerza por la Alegría" (KdF).
El secreto del éxito, innegable y único en el mundo, está en que su dirección hace participar a la masa entera en su organización, es decir, despierta y estimula las fuerzas creadores del pueblo y pone a contribución todos los medios con que cuenta Alemania en la esfera cultural, de las comunicaciones y de la economía, para dirigirlos hacia un fin único. Con el fin de disfrutar de las bellezas naturales, de los tesoros culturales alemanes y de los ejercicios deportivos se agrupan todos los oficios y profesiones en una comunidad nacional de 20 millones de trabajadores.
La organización "Fuerza por la Alegría", a la que pertenecen todos los miembros del DAF, es análoga a la del Frente alemán del Trabajo y a la del Partido. A la cabeza está el jefe (Dr. Ley) al cual están subordinados 32 inspectores de distrito, 800 inspectores departamentales, 17.300 inspectores locales y 78.097 inspectores de fábrica. Casi todos estos colaboradores ponen gratuitamente sus actividades al servicio de la organización. La oficina central comprende los servicios siguientes:
1.º Oficina para la organización de las horas libres postrabajo.
Antes de la toma del poder por el nacionalsocialismo, millones de hombres y mujeres en Alemania jamás tuvieron ocasión de ver un teatro por dentro. De una encuesta llevada a cabo en una de las fábricas Siemens, de Berlín, resultó que 87,6 % de los hombres y 81,3 % de las mujeres nunca habían asistido a una representación de ópera y 63,8 % de los hombres y 72,2 % de las mujeres nunca a una función teatral. A 22 millones se eleva en total el número de personas que hasta ahora ha acudido a los teatros alemanes por mediación de la KdF. Además de esto, 18 millones han asistido a representaciones cinematográficas, 5 millones a conciertos musicales, 3 millones han visitado exposiciones en las fábricas. Los artistas alemanes más famosos, cantantes y músicos, artistas de teatro y bailarines se ponen a la disposición para colaborar en los actos culturales, organizados por la KdF. La orquesta sinfónica nacionalsocialista, compuesta de 90 ejecutantes, en una gira por toda Alemania dio cientos de conciertos. Finalmente, mediante bibliotecas, teatros ambulantes y exhibiciones cinematográficas se organizan convenientemente las horas postrabajo de más de 100.000 obreros que trabajan en las autopistas del Reich.
2.º Servicio de "Educación popular"
Su finalidad es la de cooperar en los trabajos de educar a la nación conforme a la ideología nacionalsocialista. Este servicio utiliza con tal objeto 230 centros de instrucción popular, junto a cursos y conferencias sobre los temas culturales más variados, hay cursos de idiomas, taquigrafía, matemáticas, etc. Asociaciones de trabajo especiales se ocupan de la enseñanza de la música, del juego de ajedrez, de la pintura, de la fotografía, etc. Mediante la visita de museos y durante las excursiones instructivas los trabajadores tienen ocasión de conocer los tesoros culturales de la nación. Una extensa organización de bibliotecas lleva el libro hasta los rincones más apartados de las fábricas. Hasta el momento actual se han realizado 62.000 veladas culturales en las cuales han tomado parte 10 millones de personas. A su disposición se hallan: 2 trenes teatros, 2 teatros para los soldados, 1 teatro para las autopistas y 15 coches de cine sonoro.
3.º Servicio de viajes, excursiones y vacaciones.
El trabajador alemán debe viajar durante sus vacaciones, pues no existen vacaciones propiamente dichas sin un cambio de ambiente. Desde 1934 se han efectuado en total 384 viajes por mar con 490.000 turistas, más de 60.000 viajes por tierra con más de 19 millones de personas y 113.000 excursiones con unos 3 millones de excursionistas. El 1.º de mayo de 1936 fueron puestas en Hamburgo las quillas de los dos primeros transatlánticos de 25.000 T. cada uno, de la flota de la KdF, construidos para su servicio. El primero, "Wilhelm Gustloff" se encuentra ya desde hace algunos meses en servicio, mientras que el segundo, el "Dr. Robert Ley", ha sido botado recientemente. Un balneario de enormes proporciones, con cabida para 20.000 personas, se encuentra ya en construcción. KdF con sus trenes especiales da ocasión a sus miembros a presenciar todos los grandes acontecimientos. De los millones de viajeros de la KdF en el año de 1937, unos 2 millones participaron el las excursiones, organizadas por KdF, en tanto que unos 18.000 han viajado en los vapores de la flota KdF a Noruega, Madeira e Italia.
La cantidad de viajeros de la KdF durante los últimos tres años sobrepasa la cifra de población de los países escandinavos. Los trenes de la KdF han recorrido 2.160.000 Km., un trayecto 54 veces mayor que la circunferencia de la tierra.
4.º El servicio de deportes.
La sección deportiva de la KdF ha popularizado los ejercicios físicos de modo muy especial. Desde 1934 han tomado parte unos 21 millones de personas en los diversos cursos de la KdF. Todos los grandes establecimientos industriales deben tener en el futuro sus campos propios de juego y prácticas deportivas, su piscina y su campo de recreo. para las regatas de veleros, que se practican en el mar con gran entusiasmo, se dispone de una flota de yates. El deporte de invierno se ha facilitado mucho gracias al equipo barato de esquí de la KdF.
5.º El servicio de la "Estética en el Trabajo".
Este servicio cuida en primer lugar de que las fábricas y talleres se ajusten a los requisitos de la higiene y de la limpieza, en segundo lugar de que aquellos se construyan de acuerdo con los principios de la Estética y de modo tal que estimulen en lo posible el amor al trabajo. Las reformas y mejoras llevadas a cabo en las fábricas han sobrepasado la suma de 600 millones de marcos. He aquí el detalle de las obras de reformas: 23.000 locales de trabajo, 6.000 patios en los talleres, 17.000 comedores y salas de estar, 13.000 cuartos de aseo y de vestir, 800 casas para reuniones y 1.200 campos de deporte. Además hay que contar reformas en 3.600 buques. en la campaña de embellecimiento de las aldeas participan más de 5.000 de éstas. Por medio de la publicación de una revista ilustrada, de proyecciones cinematográficas y de exposiciones, este servicio ofrece al patrono valioso datos sobre las posibilidades de embellecimiento de sus fábricas y talleres. Como resultado de las visitas de este servicio la procuración de trabajo alcanzó un aumento notable. La suma que se ha invertido hasta la actualidad para reformas pasa de 500.000 millones.
6.º Servicio de "Cuadrillas de empresa" (Werkschar).
"Bajo la denominación de ‘Cuadrillas de empresa’ se comprenden grupos especialmente educados en la ideología nacionalsocialista, dentro de las empresas. Se componen de miembros del Partido obrero alemán nacionalsocialista y de sus asociaciones afiliadas, así como de los mejores obreros cuya edad esté comprendida entre 18 y 25 años. Toda empresa tiene su cuadrilla propia: el número de elementos que las integran se calcula en total en unos 300.000. En representación de la clase trabajadora toman parte en las manifestaciones nacionales, protegen los usos tradicionales en las fábricas y talleres, asisten a las reuniones de fábrica y cuidan del buen éxito de las fiestas. El día 1.º de abril de 1938 les fueron encomendados todos los servicios de instrucción del Frente alemán del Trabajo. El servicio de cuadrillas de empresa debe garantizar la ideología nacionalsocialista dentro de la comunidad de la empresa.
7.º "Hogares del Ejército".
Como resultado de un convenio entre el Dr. Ley y el ministro de la Guerra, los miembros de las fuerzas armadas gozan durante su tiempo libre de las ventajas del KdF. Este servicio tiene a su cuidado los hogares del Ejército, procura dar el recreo necesario a los soldados y establece las mejores relaciones entre el Ejército y el Pueblo.
El Congreso mundial de las horas libres y del recreo, celebrado en Hamburgo en julio de 1936 con participación de 50 naciones, decretó la fundación de una "Oficina Central Internacional Alegría y Trabajo", bajo la dirección del Dr. Ley, de acuerdo con el lema pronunciado por este ante los congresistas: "La alegría es el mejor camino hacia una inteligencia internacional".
Este reconocimiento del Extranjero fue motivo de gran satisfacción para la organización KdF. En Hamburgo se dijo que este era el modelo más justo del "socialismo de acción". Además, constituye un desquite personal del Dr. Ley contra las imputaciones que se le hicieron en el año 1933 en Ginebra con motivo de la Conferencia Internacional del Trabajo, en donde se le acusaba de haber esclavizado al obrero alemán por la toma de posesión de los sindicatos obreros y por la creación del Frente alemán del Trabajo.

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Tuesday, May 16, 2006

EUROPA DEBE TRANSFORMARSE EN UN JARDÍN FLORECIENTE
Revista Signal
(Mayo de 1941, nº 10)


«Signal» inicia hoy una nueva serie de artículos. En ellos se tratarán en sucesión libre problemas concernientes a toda Europa. Comienza a bosquejarse ya el cuadro de una futura Europa en que las familias de pueblos vivirán mejor y más felizmente. No se trata de sueños sino de realidades. «Signal» pretende diseñar algunos puntos principales de esta evolución próxima y ya perceptible. Hoy, bajo el signo de la primavera, se hablará del anhelo y de las posibilidades de transformar a toda Europa en un jardín floreciente.
Alejandro von Humboldt emprendió hace cien años un viaje de varios días para ver una azalea floreciente. El que poseía entonces semejante maravilla botánica daba una fiesta cuando empezaba a florecer. Actualmente, un tiesto bien cuidado de azaleas en flor cuesta de tres a cuatro marcos y se encuentran tantos como se deseen.
El doctor Schreber, médico de Leipzig, dejó a deber a su lavandera, hace noventa años, cincuenta ochavos de plata. Era hombre rico, pero este día precisamente, carecía de dinero suelto. Entonces, le dijo la lavandera: «Señor doctor, le perdonaría con gusto los cincuenta ochavos si a cambio me diera usted un tallo de sus geranios.»
La frase conmovió al médico y filántropo. En la lavandera que renunciaba al jornal de dos días de dura labor para lograr el esqueje de un geranio reconoció Schreber la profunda inclinación hacia la naturaleza, innata en cada persona. La progresiva industrialización arrojó cada vez más gente a las ciudades y la desarraigó del suelo. La urbe retuvo a la que captó una vez, pero no pudo sofocar en ella el presentimiento de que el sentido de su vida debía aún procurar ser otro. El Dr. Schreder no olvidó nunca a su lavandera y dio vida a un movimiento cuya finalidad era crear pequeños jardines obreros. Hoy, noventa años después, están distribuidos por toda Alemania millones de estos jardines. La gratitud les ha llamada jardines Schreber.

Los jardines Schreber no son una solución definitiva

Para instalarlos se utilizaron solares improductivos, claros en la edificación de las grandes ciudades y en los arrabales, los campos de labor que la especulación sobre fincas había sustraído ya al aprovechamiento agrícola, pero que esperaban con impaciencia la llamada explotación. Quien se preocupaba por el bienestar general comprendía claramente que la idea de los jardines Schreber no podía constituir una solución definitiva; eran sólo expresión de la nostalgia de la masa por la naturaleza; los girasoles entre las chimeneas de las fábricas y las flores raquíticas ante los muros de las casas de vecindad sólo eran una protesta del alma humana contra su opresión por un industrialismo mal orientado y codicioso.
Theodor Fritsch, investigador de los problemas político culturales, escribió en 1896 un pequeño libro, «La Ciudad del Porvenir». Decía en él que la humanidad tenía que conseguir conciliar la idea de la industria con la idea de la dignidad humana. Jamás podía ser el sentido de la vida moderna continuar contemplando con indiferencia cómo Europa se hacía aborrecible. Cuanto más fuese corroído y despoblado el campo tanto más seguramente aparecería una decadencia general de la cultura y el arte perecería a pesar de todo el mecenato de industriales enriquecidos. Fritsch oponía a la moderna fealdad de las grandes ciudades –llamadas «hidrocéfalas»– el ideal de la ciudad jardín en la que la industria conservaría sin duda su lugar, pero donde no dominaría ella sino la hermosa naturaleza.
Dos años más tarde, el ingles Ebenezer Howard publicó su libro «Garden-Cities of tomorrow» (Ciudades-jardín del mañana). Se relacionaba con un experimento que acababa de realizar Lever, rey inglés del jabón e inventor del llamado «Sunlight», que había de ser más tarde Lord Leverhulme. Su genio comercial y su talento para el reclamo extrajeron de la nada la mayor industria jabonera de la tierra. La situación social era en Inglaterra todavía peor que en el continente. En consecuencia, la miseria de las masas surgió antes en la Gran Bretaña por el más temprano comienzo de la industrialización. Los Slums, los barrios populares del proletariado industrial, eran –y continúan siéndolo hoy– el ludibrio de Inglaterra. Como la administración oficial se mostró incapaz de remediar esta miseria y como además todo lo que debía hacerse por los obreros en Inglaterra –entonces como hoy– se abandonaba a la beneficiencia privada, el rey del jabón puso manos a la obra y creó la ciudad-jardín Port Sunlight –una de las empresas más grandiosas para las circunstancias de aquella época– que erigió con gasto de millones.
Era una ciudad de pequeñas quintas de estilo antiguo inglés sembradas de flores y arbustos, atravesadas por magníficas avenidas y separadas mediante colinas de la industria circundante. El alquiler de una de estas casitas ascendía por semana a unos seis u ocho marcos y, a pesar de que semejantes paraísos estaban destinados en primer término a los obreros del rey del jabón, también otros podían llegar a ser sus inquilinos.

Las ciudades-jardín se convierten en realidad

Con la construcción de su ciudad-jardín, Leverhulme hizo su jabón Sunlight aún más famoso de lo que ya lo era. Sin embargo, sería injusto decir que había procedido sólo por afán de reclamo. Era un patrono previsor y perspicaz que exponía con toda franqueza sus principios. «Desde que mis obreros habitan viviendas dignas de hombres, y desde que aumenté cada vez más los salarios y acorté la jornada, dando así ocasión a mis trabajadores de solazarse en sus jardines, mi producción aumenta de día en día». La frase de Henry Ford de que el aumento de la capacidad adquisitiva es el aumento del consumo había sido presentida por Leverhulme. El libro de Howard «Ciudades-jardín de mañana» revolucionó los ánimos en Europa mucho más que el escrito de Theodor Fritsch, porque Howard no hablaba de sueños sino de realidades.
Así surgió de la cuádruple raíz Schreber-Fritsch-Leverhulme-Howard el movimiento en pro de la ciudad-jardín, que tanto absorbió los afanes y esfuerzos de los sociólogos de fin de siglo. A esto se añadieron el deporte y los comienzos del movimiento pro cultura física, que cooperó a fundar L. P. Müller al componer su opúsculo «Mi Sistema». El movimiento en favor de la ciudad-jardín entró pronto en la fase de la realidad, saliéndose de sus defectos iniciales y de sus crisis. La gente del movimiento, en su mayor parte filántropos y artistas, se dedicaba con ardiente celo a la causa y demostraba al hacerlo mucho idealismo y poco sentido de la realidad. Lo que era posible a un millonario como donativo para un par de miles de obreros, no lo era para millones de pobres diablos que contaban sólo con sus fuerzas. Se hizo la prueba con sociedades por acciones y con cooperativas y se descubrió que todo el idealismo era estéril y no podía conducir a resultados positivos si no intervenía el legislador.
El problema fundamental que se oponía al movimiento era éste: Si se quería transformar en realidad una asociación ideal de la ciudad y la naturaleza, era preciso trasladarse a regiones donde hubiese suelo barato suficiente. Después había que desbrozarlo, abrir caminos e instalar canalizaciones y centrales eléctricas. Estas medidas y el cultivo y roturación del suelo producían una plus valía con la cual habían de contar por anticipado los constructores de las ciudades, pues sólo ella les daba la posibilidad de financiar sus trascendentales planes. Pero la financiación sólo era posible si la sociedad constructora surgía compacta, si era una persona jurídica que los capitalistas consideraban digna de contratar y de gozar de crédito. Además, la futura ciudad-jardín debía aparecer como una cooperativa cuyos socios renunciasen a reclamar la propiedad de las respectivas casas. En beneficio de la cooperativa, no debían existir propietarios particulares.

Surgen falsas ciudades-jardín

Esto era un problema casi insoluble y tampoco hacía ninguna gracia a los socios capitalistas. Querían lucrarse y no sostener el estribo a los reformadores del mundo. Así llegaron los financieros a tomar el asunto en sus propias manos y a transformar a la moderna su vieja forma de especulación sobre las fincas y del sistema de casas de vecindad. Erigieron las falsas ciudades-jardín, esos interminables arrabales de las grandes ciudades en donde, ciertamente, se disfruta de más aire y se tiene ante la puerta una ancha franja de césped, pero donde, en realidad, todo continúa a la antigua. El ideal Fritsch-Howard era la ciudad jardín en que los moradores distribuyesen su capacidad de trabajo entre la industria y su jardín y donde, por tanto, encontraran ocasión de conciliar la vida activa de un hombre moderno con los ideales bucólicos del pasado. No era sólo que los hombres habitasen en condiciones más sanas, sino que viviesen más sanos y más próximos a la naturaleza. En los arrabales –semejantes a ciudades-jardín– de las grandes urbes, en las falsas ciudades-jardín no encontraba el inquilino ningún trabajo y perdía en mayores gastos de transporte lo que ahorraba en baratura de alquiler. La gran distancia hasta su lugar de trabajo absorbía además el tiempo que tal vez hubiera podido dedicar, al atardecer, a trabajar en su jardín.
Por consiguiente, el ideal de la ciudad-jardín sólo puede realizarse con auxilio del legislador, que únicamente puede entrar en acción cuando la mayoría haya expresado su anhelo por otra forma de existencia. Algunos enérgicos municipios crearon auténticas ciudades-jardín, como Hellerau, cerca de Dresde, y Hopfengarten, en las proximidades de Magdeburgo, pero continuaron siendo apéndices de grandes ciudades. Y si se piensa en las muchas fatigas y desilusiones que el movimiento en pro de la ciudad-jardín sufrió estérilmente durante sus primeros veinte años y si se recuerda, finalmente, que sólo algunos empresarios y banqueros desaprensivos obtuvieron el beneficio de toda la ostentación idealista, viene a la memoria la melancólica frase que un hombre de edad pronunció ante una exposición de flores: «En verdad que los jardineros son las gentes más honradas del mundo, pero sus flores más hermosas son para las cortesanas».
Pero únicamente en apariencia vive el mundo de contradicciones. En realidad, la vida se desarrolla conforme a profundas leyes interiores y, si los soñadores e idealistas no pueden, fácilmente y de momento, transformar en hechos una idea acertada, el fracaso surge de que estas leyes no se han hecho perceptibles. Por tanto, parecía al principio como si el movimiento en pro de la ciudad-jardín fuese sólo un hermoso sueño, pero pronto recibió ayuda de parte completamente distinta.




Frutas y hortalizas reemplazan a la carne

Esta ayuda fue la llamada reforma de la alimentación. Los hombres del siglo XX quisieron súbitamente nutrirse de otro modo que sus padres. Durante el pasado siglo se comía con preferencia carne. Quien hojee en los tratados culinarios de esta época se asombrará al ver las enormes cantidades –hasta tres o cuatro libras por persona– que se consumían en una comida, que debía incluso tener varios platos. Es muy difícil justificar por qué desistieron los europeos de esta manera de alimentarse. El filósofo alemán Nietzsche dice que hay más sensatez en nuestro abdomen que en nuestra cabeza. Fue ciertamente el discernimiento del vientre quien se dirigió hacia las frutas y hortalizas.
Durante los últimos años del siglo XIX, se consumían anualmente en Alemania, por cabeza, unos veinte kilogramos de verduras, entre 1905 y 1913, la cifra se elevó ya treinta y siete kilogramos y en 1933 había llegado a cincuenta. Los vegetarianos habían introducido algunas nuevas bebidas que eran, en realidad, ya antiguas, aunque se hubieran desvanecido de la memoria humana: el mosto dulce de los frutos en baya y en racimo. Al principio, un hombre «honorable» se avergonzaba de catar estas bebidas infantiles. Durante los primeros veinte años de la vigésima centuria, su producción en Alemania llegó trabajosamente a 2,5 millones de litros anuales. En 1937 se consumieron 88,5 millones, es decir, 35 veces más.
Estas pocas cifras bastan para probar la misteriosa mudanza experimentada por la economía alimenticia. Pero las frutas y hortalizas se producen tanto por labradores como, sobre todo, por horticultores y viticultores. La situación de la horticultura en Alemania era muy lánguida, a consecuencia de la industrialización, durante el siglo XIX. Lo mismo ocurría en los demás grandes países europeos. Por consiguiente, el consumo de verduras en Europa, que aumentaba cada vez más rápidamente, vino a beneficiar a aquellos países que, como Holanda, podían proceder fácilmente a elevar su producción. Desde entonces, la producción de hortalizas se industrializó en ellos de la misma manera que en otras partes la de cuchillería o los automóviles. Naturalmente, con ello no se colmó el anhelo de los europeos de volver a los jardines de sus antepasados. No obstante, aportó consigo un cambio en la alimentación que atrajo de nuevo la atención, por doquier, sobre el estado de la horticultura. Las asociaciones científicas de horticultores lograron gran florecimiento y se fomentaron en todas partes las escuelas profesionales y las sociedades de estudios. La profesión de horticultor surgió como un nuevo ideal y los hombres se preguntaron cómo profesión tan hermosa, que permitía a un hombre apto obtener su subsistencia en poco terreno y con una actividad sana, había podido caer en desuso. Como el horticultor no puede vivir demasiado lejos de la ciudad que compra sus productos, se comenzó a reconocer que tal profesión no sólo no podía llenar el vacío entre la ciudad y el campo, sino también ser el puente entre ambos.
Los hombres se hicieron así lo bastante perspicaces para poder apreciar otra vez exactamente viejas verdades; cuando los alemanes miraron a su alrededor, en su propio país, vieron que había en el Reich una campiña que había salido casi indemne de todas las crisis y todos lo yerros de una industrialización precipitada precisamente porque sus moradores no se habían dejado apartar jamás del ideal hortelano de sus antepasados. Esta campiña se llama Suabia.
Suabia, el ángulo poético de Alemania, en el que también floreció el genio de Federico Schiller, había desarrollado una poderosa industria sin separarse de sus huertos. Los obreros metalúrgicos y vidrieros de esta industria cultivaban sus propios huertos, como también lo hacen hoy todavía los propietarios de fábricas. Y en las épocas del año en que toda aplicación del hombre debe dedicarse a los jardines, este trabajo prevalece sobre la industria, sin que por ello la última pierda demasiado.

400 m² de huerto: hortalizas para cuatro personas

Como, a consecuencia del nuevo sistema de alimentación, la nostalgia del campo se hizo no ya sólo cuestión sentimental, sino también imperiosa necesidad económica, se reanimó al propio tiempo, otra vez, el ideal de la ciudad-jardín. No conduce a nada que las gentes amenazadas por la industria opriman en la mano un cucurucho con semillas de flores con el que puedan entretenerse durante la pausa vespertina, sino hay que darles ocasión de poder cultivar tanta tierra como exija el consumo familiar de frutas y hortalizas. Los huertos de los arrabales eran demasiado pequeños para este ideal. Se ha calculado que una familia de cuatro personas necesita uno de 400 metros cuadrados para poder cubrir con él su consumo de hortalizas.
Este, por tanto, es el ideal. Todavía no se ha convertido en realidad, pero ya se advierte la meta.
Consideremos ahora los medios y posibilidades de que se dispone para alcanzarla. Primero, un balance intermedio. Durante los veinte últimos años mejoraron esencialmente las condiciones de la horticultura y la mejora tuvo especial intensidad a partir de 1933.
Con ello, al principio, se profundizó otra vez en el estudio del problema total y se llegó al resultado de que debían separarse idealismos y realidades. No todos son aptos para dedicarse después del trabajo a la horticultura, pues ello requiere, además de afición, muchos conocimientos. Para difundirlos y profundizarlos se creyeron apropiadas las asociaciones de «pequeños horticultores» y se los dio el desarrollo adecuado. El segundo paso fue una medida legislativa. El ministro alemán de Trabajo dispuso que no debía iniciarse ningún proyecto de construcción de casas de vecindad en bloques cerrados antes de amojonar suficiente terreno de huerto para una tercera parte o, como mínimo, para una cuarta parte de los inquilinos. Así desaparecieron lentamente los jardines «Schreber» y se transformaron en otros permanentes.

En 1938, más alemanes dedicados a la horticultura que a la industria de armamentos

¿Cuál es la situación de los horticultores profesionales? Durante el año 1938 produjo Alemania hortalizas por valor de 1.750 millones de marcos, exactamente el valor de la producción metalúrgica y de la industria del automóvil. En dicho año vivían 700.000 personas de la producción, transformación y distribución de hortalizas. Es decir, más de las que trabajaban en este tiempo en la industria de armamentos.
Debe recordarse a este propósito que el ministro alemán de Alimentación había prohibido el año anterior la ampliación de los establecimientos de horticultura explotados profesionalmente. Dicho exactamente, no podía aumentarse la superficie de cultivo. Esta medida se adoptó para constreñir a los horticultores a explotar más intensivamente el suelo y para profundizar y desarrollar sus conocimientos técnicos. Este interesante experimento se interrumpió con el comienzo de la guerra, pero puede decirse que obtuvo éxito a pesar de que no se realizó por completo. El aumento de producción de las explotaciones de horticultura se hizo evidente y tuvo expresión en cifras cada vez más elevadas. Tal incremento fue sólo posible porque se impulsó cada vez más enérgicamente la formación práctica y científica de los horticultores.
Este desarrollo encontró su expresión patente en Alemania en el traslado de la institución de ensayos e investigación de horticultura de Dahlem, arrabal de Berlín, a Marquardt, en las cercanías de Potsdam, donde el municipio ha adquirido un terreno de 250 yugadas y donde surge en la actualidad una ciudad de investigaciones completamente nueva. Pero no sólo se investiga en Marquardt; también está establecida allí la mayor escuela técnica para horticultores que hay en Europa.

Hay que reconquistar la naturaleza

No sólo en Alemania, sino también en otros muchos países se ha reconocido la necesidad de reconquistar la naturaleza. A fines del pasado siglo iniciaron los horticultores europeos la práctica de reunirse en congresos internacionales. Desde entonces se han celebrado doce, el último de los cuales se desarrolló en Berlín en 1938, con asistencia de representantes de 42 naciones.
En Alemania hay una antigua Sociedad de Horticultura, asociación de aficionados, investigadores y prácticos, que se ha transformado en organización principal para todos los intereses de la horticultura y está incorporada al Departamento de Alimentación del Reich. Esta organización asiste no sólo a las 700.000 personas que viven de la horticultura, sino también a los muchos millones de pequeños horticultores. Por su carácter oficioso se encuentra en condiciones de transmitir sin retraso a las personas particulares, no sólo la previsión, sino también los deseos del Estado. Equipada así, Alemania espera poder alcanzar su objetivo de transformar el meollo de Europa en un sólo jardín floreciente. Pero espera también que los demás pueblos del continente proclamen los grandes ideales horticultores para hacer también de toda Europa un solo jardín.
Aquí se abren grandes perspectivas. La economía forestal, de prados e hidráulica puede reorganizarse de acuerdo con tal criterio. El bosque europeo no debe ser ya una fábrica de madera en la que se realice una explotación agotadora. La regulación de los cursos fluviales debe efectuarse tenazmente no sólo de conformidad con las exigencias técnicas del tráfico, sino teniendo también en cuenta el régimen de prados. No es conveniente que los cursos de los ríos se hagan siempre más cortos y rectos. En este aspecto puede tenerse muy en cuenta el régimen de huertos. Procediendo así, se llega automáticamente al concepto «estructuración del campo» que es uno de los requisitos previos para el objetivo del gran jardín europeo.

Hace cien años casi desconocido y hoy alimento de importancia

Entre el Cabo Norte y el Mediterráneo, entre los pantanos de la frontera con Rusia y el Golfo de Vizcaya viven 240 millones de europeos en las más diversas condiciones climatológicas y se obtienen productos y bellezas botánicas que pueden completarse hasta la plenitud. Piénsese en que el más famoso libro francés de cocina –«La Fisiología del Gusto», de Brillat-Savarin, escrito hace unos cien años– no hace mención para nada del tomate, que hoy ya no es posible separar de la cocina europea. Así como las minutas europeas se enriquecieron con el tomate, existen aún otras innumerables posibilidades cuando Europa inicie un intercambio más intenso de ideas y de mercancías.
Una ligera revista: en primer término, hay en Europa países importadores y exportadores de hortalizas, flores y frutas. Figuran entre los primeros Suecia, Finlandia y Noruega. Esta importa de ultramar la mayor parte de sus hortalizas. El desarrollo de la guerra actual hace necesario que las reciba, del mismo modo que las frutas, de los países europeos y coloca también a los noruegos ante la necesidad de pensar en desarrollar más la propia producción. La extraordinaria baratura de la corriente eléctrica y la fecunda radiación solar en el interior del país ponen a Noruega en condiciones de instalar invernaderos y estufas.
Suecia y Finlandia producen bayas silvestres y liquen de Islandia. Son famosas las manzanas suecas. Suecia y Finlandia importan hortalizas, bulbos de flor, rosas y simientes.
Francia puede llegar a ser un país exportador de primer orden si se imponen sus fuerzas positivas. Su fértil suelo, los antiguos cultivos frutales de Bretaña y Normandía pueden transformarse en el de verduras tempranas y en una producción de frutas capaz de competir con productos de primera clase, como los italianos.

La meta: hortalizas frescas en todas las estaciones

Italia logra cada vez más importancia como productora de hortalizas. La riqueza en matices climatológicos de este país permite producir coliflor desde noviembre hasta abril, lechuga en diciembre y tomates desde mayo hasta septiembre. Si se estimulan las posibilidades europeas de ampliación y las de transporte, los habitantes del viejo continente pueden tener en todas las épocas frutas y verduras frescas, prescindiendo de los modernos métodos para mantenerlas artificialmente en este estado. España, por ejemplo, hecha excepción del cultivo del tomate en las Islas Canarias, no tiene aún ninguna plantación propia de verduras en gran escala. Los Estados del Sudeste –Yugoeslavia, Rumanía y Bulgaria– con sus ciruelas, uvas, fresas, agavanzos y plantas aromáticas y medicinales, han sido demasiado poco estudiados y ensalzados por los europeos del Norte. Bélgica y Holanda, cada una a su manera, son importantes países horticultores. Sin duda, la primera está mucho mejor y más ampliamente dotada como productora de hortalizas. La segunda ha importado antes muchas hortalizas de Bélgica y Holanda por haberse dedicado especialmente a la achicoria y los famosos petits pois, los guisantes. Es conocida la exportación de uva de Bruselas.
Holanda, con sus favorables condiciones hidráulicas y de abonos, proveía de hortalizas y flores a media Europa.
En el cielo, sobre los campos de batalla, se bosqueja ya la imagen de una futura Europa, país-jardín que, mediante su capacidad de organización, su amor a la naturaleza y la fuerza de sus ideas, puede y debe lograr transformarse en un paraíso en el corazón del mundo.

Lehnau

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